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Terrores nocturnos y otros miedos. De los creadores de un monstruo debajo de la cama llega…una bruja entra por la ventana.

Los terrores nocturnos y los miedos en general, son parte del proceso de maduración, aprendizaje y conocimiento del entono. Los miedos cambian según la edad y según el niño o niña.

Las pesadillas

Las pesadillas constituyen un medio a través del cual se expresan algunos de estos miedos. Las pesadillas son sueños desagradables que pueden parecer reales. Además, suelen recordarse detallada y vívidamente una vez despiertos. Suelen aparecer en la segunda mitad del sueño. Una vez el niño o niña se despierta es consciente de que era un sueño, distingue la realidad de lo soñado. Aun así, puede tener mucho miedo y pedir ser reconfortado.
En la mayoría de casos, cuando las pesadillas aparecen en la infancia desaparecen solas aunque suele ser mas difícil si aparecen en la edad adulta.

Los terrores nocturnos

A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos aparecen en el primer tercio del periodo de sueño, por lo tanto, más temprano. Cuando ocurren, la reacción del cuerpo suele ser la de incorporarse de golpe, ojos muy abiertos, cara de terror, gritos o lloros, corazón acelerado y/o sudores. Cuando un niño o niña se despierta de esta forma se suele tardar entre 5 y 10 minutos en calmarlo/la. La niña o niño puede estar confuso o no reaccionar, es normal.
También es normal y frecuente no recordar nada o recordar pocas imágenes o fragmentos. Los terrores nocturnos suelen aparecer entre los 4 y 12 años. Igual que las pesadillas, si se han iniciado durante la infancia tienden a desaparecer solos.
Estas manifestaciones, del mismo modo que los miedos, son parte del desarrollo y de la voluntad de entender el mundo.
En caso de que no desaparezcan o que sean muy frecuentes (más de 2 veces por semana) puede indicar un miedo más profundo que probablemente necesite de ayuda psicológica para ser superado.

Pautas educativas para el correcto afrontamiento de miedos.

Tal y como se comenta anteriormente, los miedos desaparecen solos ya que los niños y niñas adquieren seguridad y autocontrol. Aun así, es importante saber cómo actuar para ayudarlos/las en este proceso.

Crear un ambiente seguro

Es importante que las niñas y niños sepan que pueden contar con los adultos para reconfortarlos.
Hacer notar que, en caso de que sea necesario, estamos allí.
Esto les dará seguridad para afrontar solos los miedos.

Mantener la calma y tranquilidad

Es fácil que las niñas y niños se contagien de nuestro estado de ánimo. Es por esto que cuando más tranquilos y calmados estemos más fácil les será calmarse.
Es bueno tener normas pero también es bueno adaptarse a la situación concreta y a las necesidades.
Por ejemplo quizá sea bueno tener la norma de que después de un pesadilla solo se puede estar 5 minutos en la cama de los padres. Aun así, si lo vemos muy afectado o ha pasado algo fuera de lo normal, no está mal romper la norma.
También es importe que los niños y niñas vean que confiamos en que superarán el miedo y que controlarán su necesidad de llamarnos.

Elogiar los pequeños progresos

Es importante tener oportunidades de elogiar los esfuerzos para superar estos miedos. Si les cuesta mucho avanzar en este aspecto será necesario encontrar otras actividades dónde poder elogiar su autonomía y iniciativa. Por ejemplo vestirse solo, recoger, hacer la cama… Fomentar su autonomía en otro ámbitos será de gran ayuda para que poco a poca sea capaz de afrontar el miedo.

¿Qué deberíamos evitar?

  • Utilizar el miedo para conseguir obediencia. Por ejemplo: si no te lavas los dientes el coco se te comerá.
    Es perjudicial para el desarrollo del niño o niña ya que se confunde la realidad con la ficción.
  • Estamos naturalmente preparados para aprender por observación. Esto se aplica también a los miedos. Las niñas y niñas pueden aprender a temer lo que temen sus madres, padres o educadores mas próximos.
  • Utilizar castigos o riñas para que el niño o niña afronte sus miedos. Esto es una mala idea ya que no fomenta su confianza y puede generar más ansiedad y malestar. Puede incluso llegar a disminuir su autoestima.

  • Racionalizar los miedos: dar muchas explicaciones no siempre es bueno. Cuando llegue su momento el niño o niña podrá separar su imaginación de la realidad. Si se intenta dar muchas explicaciones pueden no entenderlas. Muchas veces es mejor quitar importancia.
  • Ligado con el punto anterior. No reforzar el miedo. No dar más importancia al tema. Es difícil encontrar el equilibrio entre consolar y confortar y quitar importancia al tema.
  • Debemos evitar despertar a los niños y niñas.

Los miedos aparecen, pero con confianza y autoestima es más fácil acercarse y darse cuenta que el monstruo era solamente un osito de peluche.

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